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Aunque nació en Soutomaior y regresa con cierta frecuencia, con apenas siete años se trasladó a Barcelona, en donde sus padres quisieron probar suerte. Después de varios años de trabajo el éxito ha llegado, pero no ha olvidado sus raíces.
ALBA CHAO - OURENSE A falta de una actuación, el balance de los festejos de Soutomaior es más que reseñable. Su organizador, el empresario afincado en Barcelona Ramón Blanco, ha sabido combinar la frescura y carisma de David Bustamante, la humanidad, cercanía y talento de Rosana, con la trayectoria y voz de Isabel Pantoja y la vitalidad de Camela. Todo esto bien batido ha conseguido que propios y foráneos disfrutasen y se divirtiesen, ya que “en la vida hay bastantes penas”.
– ¿Cuál fue el primer año que organizó las fiestas?
– Pues déjeme que piense, hace cuatro años que no la organizaba y antes del parón estuve al frente ocho años. Eche cuentas, nos ponemos en 1996.
– ¿Recuerda cuál fue el cartel entonces?
– De aquel año recuerdo que contamos con la actuación del gran artista Manolo Escobar. Resultara muy bien.
– ¿Qué fue lo que lo movió en aquella primera ocasión?
– Soy de este pueblo y, aunque vivo en Barcelona, tengo una casa aquí. Mi impulso era conseguir que la gente se lo pasara bien, disfrutase y se divirtiera, que en la vida ya hay bastantes penas.
– ¿Cómo se tomó su familia y su entorno la idea?
– En un principio supongo que dijeron lo que cualquiera ante la idea de organizar un evento como este: “estás tolo”, pero cuando vieron que iba en serio, que el proyecto era ya una realidad, no tuvieron nada más que decir. En cuanto a mi entorno, en mi trabajo, la verdad es que nadie me dice nada, al fin y al cabo cada uno con su dinero hace lo que le parece.
– ¿Cuál ha sido la frase que más ha oído en estos días?
– Más que frase, muchas personas quieren fotografiarse conmigo, casi me siento yo como un artista. Esto lleva a algunos a pensar que yo me enriquezco con esto, y a mí me cuesta dinero. Además, mi intención no es ser famoso, lo mío es trabajar. Esto lo hago para que la gente lo pase bien y vea en su pueblo a artistas que, quizás, de otra manera nunca podría ver.
– En todo siempre hay disparidad de opiniones, ¿se ha encontrado con alguna crítica por la organización de estas fiestas?
– Siempre hay quien critique, pero creo que en este caso quien lo hace es por envidia. Puedes ir con tu mejor intención, ayudar, invitar, que siempre habrá alguien que tenga algo que decir. Y es que la envidia en estos tiempos mata.
– ¿Cuál es la actuación que recuerda con más cariño?
– La de Rocío Durcal. Cuando vino su salud ya no estaba del todo bien, pero hizo un maravilloso espectáculo. Además como persona fue muy agradable en el trato. De todas maneras todos los artistas que han pasado por aquí han dado lo mejor de sí.
– Su vida no siempre fue tan fácil, con 16 años ya trabajaba en la construcción, ¿esto hace que, cuando a uno le va bien, se sea más generoso?
– Yo siempre me he considerado generoso y trabajador. Llevo trabajando muchos años y ninguna ocupación me da miedo. Cuando tienes algo más de suerte y ves a la gente que lo pasa verdaderamente mal te da mucha pena. En muchas ocasiones he dado trabajo a gente para que pudiese salir adelante.
– Cuando está en Barcelona, ¿qué es lo que más echa de menos de Galicia?
– Sin duda, el marisco, el pulpo y a cuatro amigos que tengo, además de a unos familiares.
– ¿Cómo es el contacto con los artistas?
– Cuando los veía en la televisión no me imaginaba como son después en el trato personal. Todos son grandes personas, muy naturales, como cualquiera de nosotros, charlamos y nos conocemos un poco más. Incluso ayer Isabel Pantoja comió con nosotros, a su llegada la fui a buscar al aeropuerto, conoció Allariz… Son personas naturales.
– ¿Se siente con energía para el año que viene?
– Si todo sigue bien y sigo ganando dinero es probable que el año que viene vuelva a organizarlo.
– ¿Ya tiene alguna actuación en mente?
– Mi reto, si él estuviese dispuesto, sería contar con la presencia de Julio Iglesias.
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